{"id":1634,"date":"2016-05-25T13:45:52","date_gmt":"2016-05-25T12:45:52","guid":{"rendered":"https:\/\/mariapinobrumberg.com\/blog\/?p=1634"},"modified":"2016-05-25T13:45:52","modified_gmt":"2016-05-25T12:45:52","slug":"una-cicatriz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mariapinobrumberg.com\/blog\/?p=1634","title":{"rendered":"Una cicatriz"},"content":{"rendered":"<p>A partir de aquel instante m\u00e1gico, el sentimiento de clandestinidad desapareci\u00f3. Fue as\u00ed porque en todo momento Yoko se comportaba de una forma absolutamente natural, y eso a \u00e9l le quitaba un gran peso de encima.<\/p>\n<p>Antonio estaba apoyado en la puerta del cuarto de ba\u00f1o observ\u00e1ndola fijamente por unos minutos sin que ella se diera cuenta; estaba fumando mirando hacia el lado de la ventana, de modo que dejaba contemplar una fina cicatriz que le sub\u00eda por la parte izquierda del cuello. A \u00e9l le extra\u00f1\u00f3, porque todas las veces que la hab\u00eda visto en la casa ella la ocultaba con su  hermoso cabello; de repente gir\u00f3 y lo mir\u00f3 dedic\u00e1ndole una gran sonrisa y haci\u00e9ndole un hueco a su lado en la cama.<br \/>\nFue justo en ese instante cuando \u00e9l lo pens\u00f3 y se sinti\u00f3 inmensamente agradecido por haberla elegido a ella. Lleg\u00f3 a la casa animado por su colega Ram\u00f3n, que no comprend\u00eda por qu\u00e9 \u00e9l segu\u00eda con su manipuladora mujer; no era la primera vez que estaba con una de aquellas chicas, pero s\u00ed la primera desde que estaba casado, y  de eso hac\u00eda dos interminables a\u00f1os.<br \/>\nYoko era especial, diferente a las otras prostitutas con las hab\u00eda estado en su vida, y tras ver aquella perfecta cicatriz se le antojaba m\u00e1s  misteriosa todav\u00eda, quer\u00eda m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>Fue hasta ella y le apag\u00f3 el cigarrillo en el cenicero de la mesita, la tumb\u00f3 en  la  cama poni\u00e9ndose encima y le apart\u00f3 el  cabello para admirar e ir besando lentamente aquella cicatriz que le resultaba tan  fabulosa. Yoko puso una cara terror\u00edfica y  en dos segundos le apart\u00f3 y se puso a horcajadas encima de \u00e9l. Se agach\u00f3 para buscar en su bolso su pa\u00f1uelo de seda morado, y mientras se lo colocaba alrededor del cuello vio como su cara      se transformada de puro \u00e9xtasis a puro miedo cuando empez\u00f3 a apretar, y le dijo:<br \/>\n   -Lo siento, me gustabas. No deber\u00edas haberte atrevido a toc\u00e1rmela.<\/p>\n<p>                                                                                                             <em>Mery        <a href=\"https:\/\/mariapinobrumberg.com\/blog\/?attachment_id=1624\" rel=\"attachment wp-att-1624\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/mariapinobrumberg.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/EL-M\u00cdO-150x132.png\" alt=\"EL M\u00cdO\" width=\"150\" height=\"132\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-1624\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de aquel instante m\u00e1gico, el sentimiento de clandestinidad desapareci\u00f3. 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